Ferratas de Casares I y II


Aunque en realidad se trata de dos vías ferratas diferenciadas, aunque ambas comparten el acceso y el retorno, además, de la salida.

Se sitúan en la pared caliza del Tajo de La Planá, de ahí el nombre de dichas ferratas, llamadas  como La Planá I (occidental) y La Planá II (oriental).

A la hora de realizarlas es indiferente el orden en el que decidamos comenzar, ya que el inicio de ambas está prácticamente al lado el uno del otro, y la finalización, como ya hemos mencionado es compartido.

El acceso a ambas vías no está señalizado aún, por lo que de momento hay que seguir la vereda que usan los escaladores para sus vías. Estacionamos en un amplio aparcamiento, en el Camino Viejo a Manilva. Bajando un poco por la pista, llegamos a una torreta eléctrica que nos sirve de referencia. Subimos una vereda hacia la pared rocosa.


Son unas ferratas de ejecución moderada, calificadas globalmente La Planá I con nivel K3 y La Planá II con nivel K2, siendo esta última apta para iniciarse en la actividad. El equipamiento predominante está formado por grapas corrugadas, que se encuentran en muy buen estado, aunque también será frecuente el apoyo de pies en la roca, e incluso algún agarre de manos, ya que el cable de vida no está diseñado para este fin, y usarlo sería hacer trampa. La segunda ferrata dispone de dos cortos puentes de mono consecutivos, enlazados por un suave desplome con grapas en diagonal.






La salida coincide en ambas vías, dejándonos en un mirador con preciosas panorámicas desde la cornisa del tajo, siempre concurrido de turistas. Aunque ambas ferratas son muy expuestas, la primera vía tiene un punto de mayor dificultad técnica que la segunda, ya que hay que solventar una grapa invisible en ligero desplome, en un paso muy aéreo que impresiona. 







El aspecto psicológico de la sensación de vuelo es muy emocionante, además del aspecto atlético, ya que hay que tirar de brazos en suspensión horizontal, mientras se busca la grapa de apoyo de pies, que no se percibe en un principio, y hay que tantearla. Por este motivo no recomiendo esta ferrata a principiantes. 








Antes de ese graciosillo tramo horizontal con la grapa invisible, hay que salvar dos desplomes, siendo el segundo algo más exigente que el primero, aunque sin mayor complicación técnica.










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