FACTORES A TENER EN CUENTA A LA HORA DE PLANIFICAR UNA ACTIVIDAD DE MONTAÑA INVERNAL



Bueno pues ya están aquí las primeras nieves y muchos de vosotros estaréis pensando en hacer alguna actividad de alta montaña y disfrutar de las alternativas que nos da la sierra.
PLANIFICACIÓN
Lo primero y más importante es planificar la actividad, lo que es sin duda laborioso y exige un buen conocimiento y correcta interpretación del medio por el que nos vamos a mover: la montaña, la nieve y su estabilidad.
Como siempre, la preparación de la excursión comienza en casa, con la consulta de la presencia y estabilidad de la nieve en el boletín regional de aludes como primer paso, leyendo e interpretando bien los boletines de peligro de aludes.
LLEVAR TOPOGRAFÍA DE LA ZONA
Debemos recordar que el mayor número de víctimas por accidentes que se dan en la montaña no es por avalanchas, sino por caídas descontroladas en laderas inclinadas sobre nieve dura o hielo por lo que no debemos olvidar llevar SIEMPRE crampones, piolet y casco.
A la hora de organizar una salida, deberíamos equiparnos de un mapa, brújula y altímetro y de un GPS el cual será una ayuda valiosísima, especialmente en momentos de mala visibilidad. Debemos tener en cuenta que la electrónica puede, en cualquier momento, fallar por lo que debemos llevar pilas de repuesto y como no, nunca olvidar un mapa de la zona.
Una de las causas de accidentes en montaña es la desorientación. Si la meteorología es estable, podrá plantearse una salida más ambiciosa, si por el contrario la meteorología es incierta, el objetivo deberá ser más humilde, más seguro.
ADECUAR LA ACTIVIDAD AL GRUPO DE PERSONAS Y NIVEL
El Tamaño de grupo ideal para ir a la montaña debería ser de 2 personas mínimo y el número ideal estaría entre 3 y 6. Menos de 3 personas hará que sea duro abrir huella en invierno al no poder relevarse. También, yendo dos personas, en caso de avalancha o accidente, solo uno podría palear o ir a buscar ayuda.
Si el grupo es mayor, aumentan las posibilidades de que se pierda de vista a alguien en un descenso un día con poca visibilidad. Grupos de 8 personas pueden dividirse en 2 grupos de cuatro, más manejables. Cuidado con los grupos grandes en días de mala visibilidad. Alguno se puede quedar atrás sin que lo percibamos.
CONSULTAR LA METEOROLOGÍA
La meteorología hace que las decisiones y los planes en montaña deban cambiarse de manera constante Un día de febrero o marzo de buen tiempo podremos hacer una ruta media o larga con un grupo relativamente numeroso. Pero si la meteorología es incierta, la nieve está muy dura o helada o el peligro de aludes es alto, el número de participantes debería reducirse o, en el peor de los casos, formarse subgrupos de 4 o 5 personas, que serán mejor controlados que grupos muy grandes, donde es fácil despistarse de alguno que vaya mal.
TENER PREPARADA UNA ALTERNATIVA
Debemos tener en mente que, por muy bien que hayamos hecho la planificación, sobre la marcha puede que tengamos que optar por una retirada o, idealmente, una ruta alternativa más sencilla en caso de mal tiempo, pobre visibilidad, fatiga, algún lesionado en el grupo o progresión excesivamente lenta del grupo. Si has pensado en ello antes después te costará menos tomar esa decisión.
LLEVAR ROPA ADECUADA A LA ACTIVIDAD A REALIZAR

La justa, idealmente siempre 4 capas. Las tendencias actuales es copiar las prendas que se llevan en los departamentos de Btt y running. Prendas ligeras y más finas que años antes, ocupando poco volumen en la mochila y pesando poco.
Como 1ª capa una camiseta térmica de manga larga.
Como 2ª, otra camiseta térmica similar o un forro fino. Según el frío esperado, Las térmicas las
podemos elejir más gruesas o más finas.
Como 3ª capa, un corta-vientos transpirable tipo Gore-Tex, que sea fino, sin acolchados. No salir al monte nunca sin un cortavientos. Con estas tres capas funcionamos la mayor parte del día, estando en movimiento.
Por último, un primaloft o una chaqueta de plumas fina, para situaciones de frío extremo o en situaciones en las que haya que estar quieto: una cima, un collado, en caso de accidente o mientras esperamos. Estando parados no generamos el calor que generamos subiendo y un primaloft o un plumas serán imprescindibles en invierno para poder conservar el calor del cuerpo.
La cabeza es una de las zonas del cuerpo que más permiten regular la temperatura, poniéndonos un gorro o un pañuelo cuando sopla y hace frío y quitándonoslo cuando haga calor. Llevaremos un pantalón de esquí de travesía que transpire, reforzado en la zona de los tobillos.
Para las manos, guantes finos para el ascenso y gordos para el descenso, que también nos servirán para trabajar sobre nieve limpiando una arista nevada o cuando subamos con crampones y piolet en un día frío.
Gafas de sol, gafas de ventisca. Algún analgésico o botiquín y por supuesto el equipo para avalanchas compuesto por ARVA, sonda y pala.
 Mochila, una de 25-32 litros debería ser suficiente para una salida de un día o incluso para un fin de semana pernoctando en un refugio guardado. Las mochilas de más capacidad las terminaremos llenando y nos harán portear más peso del necesario.

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